Escudo de la República de Colombia

OCA - Observatorio de Conflictos Ambientales

Boletín    



 

Posicionando el Borde Norte para la discusión en torno al modelo proyectado en la ciudad de Bogotá

Por Julián Alberto Rosero & Omar Fernando Clavijo Bernal

20 de diciembre del 2018

Los procesos de ocupación en las ciudades latinoamericanas han estado caracterizados, no solo por las dinámicas de crecimiento vegetativo de la población, sino por procesos de migración que atienden a variables del orden nacional como –por ejemplo– “la tecnificación del campo que expulsó a un sector de la población [hacia] la periferia urbana”, conforme señalara Vargas-Fonseca (2018. P. 30), a lo que habría que añadir –para el caso colombiano– los efectos propios de la violencia y del conflicto armado interno que también han influido en la ocupación de las áreas periféricas de ciudades como Bogotá,

De este manera, el suelo vendría a convertirse en objeto de disputa de cara a las asignaciones que se le confieren o buscan concretarse, mayoritariamente volcadas a usos urbanos, sin que por ello las ciudades y sus bordes estén desconectados de la estructura ecológica regional, la cual parte de asumir que los espacios urbanos son parte constitutiva de una totalidad ambiental regional, por lo que conviene gestionarlas de modo tal que se logren equilibrios con sus entornos naturales (Vargas-Fonseca, 2018): punto en el que la planificación de los bordes deviene fundamental, pero en el que se enfrentan obstáculos para una ocupación guiada por criterios de planificación que respondan a los equilibrios recién anotados.

Partiendo de este marco de referencia, el pasado 25 de noviembre el Observatorio de Conflictos Ambientales tuvo oportunidad de participar en una salida de campo liderada por el Colectivo Estudiantil de Responsabilidad Socioecológica – CERES e integrantes del colectivo Sembradores van der Hammen, con quienes se recorrieron distintos puntos del Borde Norte de Bogotá, entre esos el Aula Ambiental Soratama en la localidad de Usaquén, el Centro de Educación Popular Chipacuy y algunos de los predios que conforman la Reserva Thomas van der Hammen, en la localidad de Suba. Más que un recorrido, la salida buscó poner en discusión las presiones a las que vienen exponiéndose los Bordes de la ciudad, en particular el Norte sobre el que se discuten los efectos de modificar su destinación, buscando facilitar procesos de urbanización conforme a la visión de ciudad que viene proyectando la actual Administración Distrital (2016-2019).

Uno de los aspectos que más generó preocupación y debate tiene que ver con el deterioro del suelo al interior de estas áreas, el cual se relaciona tanto con los procesos de poblamiento, como por la demanda de materiales para los requerimientos de construcción de Bogotá, muy evidente en Soratama que alberga vestigios de los procesos de explotación de canteras con sus consabidos efectos sobre la fauna y flora, así mismo, sobre la regulación hídrica pues el agua que por aquí transcurre ya no puede  integrar los procesos biogeoquímicos que se desarrollan de manera natural en un entorno no intervenido.

Si bien son actividades que cesaron hace un buen tiempo, sus huellas persisten en el paisaje lo cual viene acompañándose de intervenciones –no del todo satisfactorias– encaminadas a la reestructuración de la vegetación de la zona afectada, en las que no se tomó en consideración las características propias del lugar como el gradiente altitudinal ni la siembra de especies nativas que optimizaran el consumo de los nutrientes y coadyuvaran a la regulación del ciclo del agua. En ese sentido, el ingreso de especies exóticas de flora no lograron resanar el deterioro del suelo, ni retener las escorrentías de agua que nacen en la montaña, tal y como ocurre con el eucalipto y el pino que –pese a darle soporte a la tierra– absorben cantidades considerables de agua y nutrientes, agotando su disponibilidad en el lugar y generando un impacto negativo para la supervivencia de la vegetación propia del entorno. Si a ello se suma la presencia de invasoras como el retamo espinoso, se infiere el porqué los procesos de restauración se ven entorpecidos, considerando su rápida difusión y difícil erradicación.

Con relación a la Reserva Thomas van der Hammen (RTvdH), ubicada entre los Cerros Orientales y la margen oriental del río Bogotá, ésta ha venido sufriendo procesos de fragmentación que obstaculizan los flujos de materia y energía en su interior, debido a la infraestructura habitacional y vial como –por ejemplo– la autopista norte la cual corta la conectividad con los Cerros. Cabe destacar la importancia de dichos flujos, en la medida en que dan soporte a servicios ecosistémicos esenciales como lo es la regulación hídrica, garantizando –a la par– la presencia de cuerpos de agua vitales para las aves migratorias y los pequeños mamíferos (p.ej. curíes, comadrejas y zarigüeyas) que hacen de la reserva su hogar permanente o estacional.
En ese orden de ideas, la discusión sobre la destinación de la RTvdH y las intervenciones sobre otros puntos, no sólo del Borde Norte sino en los Cerros Orientales y el Borde Sur en los que se proyectan otras medidas (como es el caso del Sendero de las Mariposas), adquieren pertinencia con ocasión del proceso de actualización del Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá y sus espacios de participación e incidencia pública (de escasa divulgación, lastimosamente) de relevancia a la hora de posicionar agendas ambientales y de problematizar el modelo de ciudad deseado, lo cual no es asunto exclusivo de la Administración Distrital. La discusión no es únicamente prospectiva sino que está inscrita en la trayectoria de Bogotá, cuyas dinámicas de ocupación y apropiación productiva se han dado al margen de procesos aplicables de planificación consensuada, desconociendo la importancia de la Estructura Ecológica Principal, lo cual será objeto de discusión en el documento de la investigadora Angélica Torres. 
Referencias Bibliográficas
Vargas-Fonseca, A.D. 2018. Los bordes urbano-ambientales en Bogotá: ordenación del territorio de los Cerros Orientales (ARFPBOB) 1976-2015. Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Artes. Bogotá.

     

   

  • La Reserva Forestal Productora Regional “Thomas van der Hammen” en el contexto de la planificación territorial y la conectividad ecológica

    Angélica María Torres Naranjo
    5 de noviembre del 2018

    La idea de urbanizar el área que actualmente corresponde a la Reserva Forestal Productora Regional “Thomas van der Hammen”- RTvdH, ha generado debates que reflejan diferentes conflictos en torno a las implicaciones de cambiar el uso del suelo en áreas de interés ecológico. Las discusiones se han establecido en escenarios de disputa entre la conservación y la expansión urbana, lo público y lo privado, entre intereses colectivos e individuales, conectividad ecológica y planificación territorial, e incluso distintas posturas frente al modelo de ciudad. En esta reflexión abordaremos algunos aspectos...


Salida Borde Sur (Asignatura Conflictos Ambientales -PMAD-)

La ruta del agua por el Tunjuelo

5 de noviembre del 2018
Fotografía de Nicolas Valdivieso.

El pasado 6 de octubre de 2018 se realizó una salida de campo por el Borde Sur de la ciudad de Bogotá, en el marco de la segunda edición de la Asignatura de Conflictos Ambientales (código 2027393) que oferta el Programa de Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo – PMAD-. Tanto la asignatura, como la actividad en específico, buscan constituirse en un espacio en el que se aborda la complejidad que representan las distintas visiones sobre los territorios, así como las relaciones entre diversos actores presentes en su interior, las cuales no siempre se muestran coincidentes, generando situaciones de conflictividad ambiental que conducen a debatir sobre el tipo de relaciones de poder existentes y el cómo las mismas se ven reflejadas en distribuciones desiguales de los beneficios provistos por los ecosistemas, así mismo, de las cargas contaminantes resultantes de los procesos metabólicos de nuestra sociedad.

En esta ocasión, se tuvo oportunidad de recorrer varios puntos de las localidades de Ciudad Bolívar y Usme, en los que los conceptos vistos en el aula se contrastaron con las realidades observadas, por parte de estudiantes provenientes de diversos programas académicos de la Universidad, tanto al nivel de pregrado como de posgrado e intercambio. De dicho ejercicio surgen diversos escritos los cuales reflejan, no sólo la pluralidad de perfiles profesionales presentes en el curso, sino vivencias y lecturas personales sobre contextos con los que no se tiene la oportunidad de interactuar con frecuencia.

De allí la selección de escritos, en los que el lector tendrá ocasión de trasladarse mentalmente a esa parte constitutiva e importante de nuestra ciudad, desde los cuestionamientos a la construcción diferencial del espacio, sus implicaciones y las formas de permanencia en el Territorio que plantea Jenny, pasando por las historias de vida de personajes que se coexisten en una misma ciudad sin que se crucen sus trayectorias vitales, conforme se aventura a escribir Nicolás, hasta la evolución –en términos urbanísticos– que plantea Cesar y las descripciones sobre la incidencia de los modos de ordenación que priman en la zona, sobre la calidad de vida de quienes allí residen y los ecosistemas o elementos constitutivos de los mismos (tal es el caso del agua), sobre los cuales reflexionan David y Angélica.

Así las cosas, esperamos se aventuren a recorrer estos escritos y, por supuesto, a conocer el borde, sus habitantes, realidades y aspiraciones, para –a partir de ello– visibilizar, sentir empatía y afianzar lazos, los cuales de seguro coadyuvarán a la reducción de las desigualdades que han configurado escenarios de injusticia ambiental en Bogotá: la ciudad de todos y todas.

Omar Clavijo
Profesor de la Clase de Conflictos Ambientales 2018-II, politólogo, Magister en Medio Ambiente y Desarrollo UNAL, finalizando especialización de Derecho Ambiental U.Rosario

  1. La otra mirada al Rio Tunjuelo desde la resistencia comunitaria
    David Felipe Pérez
    ...pude apreciar de primera mano las dos realidades que desde los sectores más alejados de las zonas rurales de nuestra ciudad se ignora..
  2. Puntos Cardinales: relatos sobre la segregación socioespacial
    Nicolás Valdivieso Beltrán
    Acercamiento a la realidades cardinalmente opuesta entre el norte y el sur de la ciudad desde una mirada poética...
  3. Bogotá Vista Desde El Borde Sur De La Ciudad. Imaginarios y realidades construidas en la interfase urbana- rural
    Angélica María Torres Naranjo
    La vida de la gran mayoría de civilizaciones, pueblos y comunidades se ha construido y desarrollado en torno a los ríos...
  4. Lo rural de la ciudad. Impresiones sobre una visita al sur de Bogotá
    César Lima Gutiérrez
    ...cabe anotar que la carencia de diferentes centralidades en las ciudades latinoamericanas ha ocasionado bordes urbanos en deterioro...
  5. El borde sur de Bogotá: (In)Justicia espacial
    Jenny Paola Santander Durán)
    La geografía de lo injusto emerge claramente en el paso por el borde sur de Bogotá D.C., fronteras (in)visibles creadas, móviles y dinámicas, un espacio (des)organizado...

Foto 1: Cruzando barreras, abriendo caminos: Nacimiento del río Tunjuelo, Embalse la Regadera.


Foto 2: Grupo curso de Conflictos Ambientales, PMAD-IDEA-UNAL


Foto 3: Embalse la Regadera, al fondo bosque de pinos y eucaliptos, pastizales para la agricultura y ganadería

De pies en la tierra, sendero en el Embalse la Regadera.

Foto 5: Borde de la Bogotá́ urbana y rural, vereda Mochuelo Alto, Localidad de Ciudad Bolívar.


Foto 6: Bosque de Pinos (especie foránea), Embalse la Regadera


Foto 7: Cinta pegante para control de vectores, relleno sanitario Doña Juana.


Foto 8: Guianza Embalse la Regadera de parte de un funcionario de la Empresa de Acueducto de Bogota

Foto 9: Relleno Sanitario Doña Juana, vista al fondo a la zona urbana de la localidad de Usme.

Foto 10: Vía de Usme Rural, entrada embalse La Regadera

Foto 11: Colibrí cometa colinegro (Lesbia victoriae), Embalse la Regadera.

 


El sueño de devolverle al agua terrenos secados por la urbanización.

Visitamos a un grupo de representantes del movimiento ambiental de Kennedy: personas soñadoras que se han comprometido con incluir como vecino de esta poblada zona a la naturaleza, especialmente al agua como motor de biodiversidad.

Este grupo, apenas representativo de la gran cantidad de personas comprometidas en la localidad con la defensa del ambiente, nos contaron detalladamente su lucha contra Goliat, en este caso, la urbanización.

Su sueño apareció cuando el aquel entonces Alcalde Antanas Mockus se acercó a esa zona de la localidad de Kennedy, que desde los mapas no actualizados de las oficinas distritales parecía un gran humedalbautizado como "La Vaca", para llevar a cabo un proyecto de restauración ecológica de estos espacios de agua, sin contar que en la práctica ya habían sido rellenados y construidos por cientos de familias que, gracias a los conocidos "tierreros" o negociadores de terrenos ilegales, habían concretado su sueño de hacerse un espacio en la concurrida capital.

En la década de los 90's, estos jóvenes y adultos eran niños que, tras escuchar la inicial descabellada propuesta de la Alcaldía, se apropiaron de ese sueño: traer de nuevo vida silvestre a esta zona de la localidad ahora extra-poblada, contaminada y con pocas zonas verde.

En ese momento inicio su comprometida, perseverante y creativa acción centrada en transformar dos lotes, que cobijaban carros, basuras, polvo y algunas viviendas de invasión, en un humedal, "Humedal La Vaca- sección sur". Ese sueño que inicialmente fue de unos, gracias a ese trabajo comunal, ha empezado a ser colectivo llamando la atención del  Acueducto de Bogotá y la Secretaría de Ambiente de la administración actual, quienes desde hace pocos meses, con retroexcavadora en mano, le han abierto de nuevo espacio al agua y con ella la vida convexa.

Aunque se han ganado batallas, el trabajo continúa porque aún existen actores locales de peso que se oponen, que dilatan la concreción de este humedal que liberaría estas una zona de un poco más de 2 hectáreas de posibles negocios urbanísticos. Es este deseo de hacer visible esta situación por parte de los colectivos artísticos y ambientales y gracias a la intermediación de dos egresados de la Maestría del IDEA activos en la localidad, que fue llamado el OCA para apoyar y visibilizar esta lucha por devolverle un espacio al agua como fuente de vida y biodiversidad. El trabajo conjunto hasta ahora comienza.

     



 

Taller sobre Territorio, Ambiente y Conflictos Ambientales a Cuerpos Gramaticales

27 de Julio del 2018

El viernes 27 de julio del presente, el Observatorio de Conflictos Ambientales acompañó con un taller sobre territorio, ambiente y conflictos ambientales a Cuerpos Gramaticales, una acción performática nacida en 2014 – en Medellín– que busca con la siembra de cuerpos hablar de la memoria en el marco del conflicto armado y social del país.

Este taller surge a partir del trabajo conjunto entre diferentes organizaciones de mujeres, principalmente, a propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en el que se espera realizar una siembra de cuerpos en el Parque Nacional, el 24 de noviembre de 2018, en memoria de Rosa Elvira Cely y para el cual se han planteado como ejes de trabajo la memoria, el territorio y la espiritualidad.

La actividad contó con la asistencia de 17 personas, integrantes de colectivos que acompañan este proceso, y fue desarrollada en dos partes: la primera exploró el espacio y el cuerpo como territorio y la segunda el ambiente y la forma de conocer los conflictos ambientales, vistos estos últimos como una oportunidad o un potencial de transformar el orden social vigente y la construcción de territorio.

Sobre el espacio - cuerpo – territorio la atención se centró en las formas de producirlo, a través de la experiencia, la percepción y la imaginación, recorriendo, reconociendo lo que es cotidiano, compartiendo vínculos y escenarios con otros, asignando recuerdos y significados, tomando decisiones espaciales. Como resultado se construyeron cuerpos-territorio definidos por pensamientos, percepciones, cicatrices, emociones, chacras, en los cuales fluye la sangre y los sostienen los huesos, codificados también como ondas de percepción que se enraízan, varían en sus formas de ver y de fijar imágenes, contemplando en su constitución desde los átomos hasta la idea del nacimiento de la vida y del universo. La diversidad de percepciones, sexos, formas, colores y límites que puede tomar el cuerpo humano emergió en las reflexiones hechas por el grupo en su conjunto.

La primera parte cerró con las palabras de Francia Elena Márquez Mina sobre territorio, espacio en el cual la comunidad da La Toma, Cauca, está sembrada y enraizada desde que las madres ponen el cordón umbilical de los recién nacidos en la tierra y en el cual las personas se consideran como un ser más de la naturaleza.

La segunda parte se enfocó en el ambiente, visto como la relación definida entre los seres humanos con la naturaleza, para dar paso a la comprensión del conflicto ambiental al escuchar la canción llanera Ecocidio en Arauca, de Leonel Reina, a partir de la cual se abordó la forma de conocer y de transformar (el conflicto como un llamado a la oportunidad), finalizando con una acción performática.

El cierre de este espacio reflexionó sobre la apropiación propuesta para el Parque Nacional el 24 de noviembre, territorio inseguro y escenario del feminicidio de Rosa Elvira Cely, en cuyo lugar se sembrará la memoria y el cuerpo-territorio de 50 personas, vista esta acción como una oportunidad de transformar la construcción social que de él se tiene, como también, una forma de establecer una relación distinta con la naturaleza.

La información sobre la siembra se encontrará próximante en https://www.facebook.com/LaVidaDeRituales/


Inicia alianza entre el curso de contexto “Responsabilidad Social en las Artes” y el Observatorio de Conflictos Ambientales- OCA

Febrero del 2018

El OCA, por invitación del Profesor Asociado de la Facultad de Artes Jairo Ernesto Luna García, asistió el 24 de febrero a la sesión del Curso de Contexto “Responsabilidad Social en las Artes”. En ese escenario el Observatorio realizó una presentación sobre algunos conceptos que han orientado su trabajo, tales como ambiente, territorio, desarrollo y conflicto ambiental. Este intercambio entre espacios académicos de la Universidad, hace parte de la alianza de dicha asignatura y el OCA, cuya intención es aproximar a los estudiantes de Artes a la conflictiva realidad ambiental del país, pero al mismo tiempo, incentivarlos para que propongan estrategias de reconocimiento y difusión de la plataforma interactiva del OCA y puedan aportar su propia visión de los conflictos ambientales sobre los cuales el Observatorio ha trabajado. Por ello, en un segundo momento de la clase se reflexionó acerca del carácter espacial e histórico que tienen los conflictos ambientales y a partir de esto, explicar brevemente los componentes de la plataforma del OCA. Al final, se relató las generalidades de dos conflictos ambientales a saber: Biomasa Palma Aceite – Consejos Comunitarios Ríos Curvaradó y Jiguamiandó – Chocó y Minería de Carbón – Drummond - PRODECO - Murray Energy – Cesar. De esta forma, el OCA espera generar un diálogo con los estudiantes de Artes en torno a otras formas de comunicar la complejidad que tiene cada conflicto ambiental sobre los que el Observatorio ha investigado. Seguiremos contándoles las buenas nuevas de esta articulación. Sabemos que será muy fructífera, ya que aprenderemos colectivamente, pero adicionalmente, nos permitirá contar con otra mirada de los conflictos ambientales y de los territorios donde estos ocurren.


El rol de las ciencias sociales en la comprensión de los problemas ambientales contemporáneos (Ponencia del OCA)
Inaguración de la Cátedra de Antropología del Departamento de Humanidades de la Universidad Santo Tomás.
21 de Febrero del 2018

El Observatorio de Conflictos Ambientales (OCA) participó en la Lectio Inauguralis de la Cátedra de Antropología – Departamento de Humanidades de la Universidad Santo Tomás, con una ponencia titulada ‘El rol de las ciencias sociales en la comprensión de los problemas ambientales contemporáneos’. La charla buscó poner en discusión el tipo de conocimiento que se ha ido formando en la modernidad y cómo el mismo ha establecido una separación entre el investigador y el objeto que investiga, sea éste el individuo, la sociedad o los ecosistemas de los que dependen.

Esto, a su vez, condiciona el tipo de representaciones simbólicas que se tienen de la naturaleza, afectando las diferentes apropiación que hacemos de los beneficios que nos provee. Si bien la transformación de la misma ha sido una constante desde que el ser humano existe, los ritmos actuales mediados por el modelo económico predominante, han acelerado la transformación ecológica amenazando –por esta vía– la subsistencia de las sociedades.



Para aterrizar la discusión propuesta, se profundizó en algunos apartes de una Tesis en desarrollo de la línea de Ecología y Ambiente del Programa de Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo, sobre los usos medicinales y simbólicos dados a una planta de la isla de Providencia (Chinese Root), las amenazas que sobre ella se ciernen y el tipo de relacionamiento de las comunidades con sus entornos, reflejadas en el uso que le dan a la misma. Adicionalmente, se puntualizó en cómo otras visiones sobre la gestión del Territorio y la vocación productiva que se le quiere asignar, amenazan la isla y las comunidades que en ella residen: tal es el caso del proyecto de ampliación (hoy suspendida) del Aeropuerto El Embrujo en Providencia, cuya puesta en marcha habría significado abrir las puertas para un incremento en los niveles de turismo, cuya falta de regulación pone en riesgo a este tipo de entornos, tal y como se evidencia en la isla de San Andrés.



En ese orden de ideas, este conflicto (en proceso de seguimiento, al interior del OCA) nos fue útil para invitar a quienes se forman en las ciencias sociales no sólo a cuestionar el modelo económico per se, sino el tipo de saber en que se fundamenta, basado en el desconocimiento de la complejidad que atraviesa al ambiente. Todo lo cual entraña la oportunidad para nuevas miradas que propongan lecturas alternas frente al relacionamiento con el entorno, las cuales pongan en consideración su complejidad y la totalidad de actores que convergen en su interior – cuya participación es clave para garantizar no sólo la co-existencia sino la sostenibilidad misma de dichos espacios.

 


Conversatorio Contraloría General y Observatorio de Conflictos Ambientales en torno a la explotación minera en el centro del Cesar

El Observatorio de Conflictos Ambientales inicia este nuevo año participando en un Conversatorio convocado por la Dirección de Vigilancia Fiscal de la Contraloría General de la República, al que asistió un equipo interdisciplinar de Auditores que incluía Abogados, Ingenieros, Agrólogos, Administradores y Biólogos. Durante el encuentro, los representantes del ente de control buscaron interactuar con otros actores ajenos a las entidades estatales competentes en temas de minería, en aras de conocer diferentes acercamientos alrededor de las afectaciones asociadas a la explotación de carbón en el departamento del Cesar.

Para tales efectos, el OCA inicia explicando las bases conceptuales sobre las que se fundamentan los análisis en torno a los conflictos ambientales en el país como, por ejemplo, el Ambiente que refleja la relación entre ecosistemas y culturas, el Territorio como categoría que recoge esta complejidad y el Conflicto Ambiental relacionado con el choque de visiones entre distintos actores alrededor de la gestión de los territorios[1] . A nivel espacial, se mostró la cartografía del caso como herramienta fundamental para la comprensión del ordenamiento del territorio y cómo el Estado –entre otros actores– despliega estrategias que permiten ver materializado cierto tipo de vocación productiva en dicho espacio, particularmente la extracción de carbón térmico a gran escala.

Para desarrollar los ejes de discusión, se propuso la siguiente agenda de trabajo:

  1. El contexto institucional y su incidencia en la dinamización del sector carbonífero. La inconveniencia de los abordajes de la política sectorizada y los actores que se ven involucrados o afectados con el desempeño del sector, asimismo, el surgimiento de impactos conexos a esta actividad en el centro del Cesar.
  2. Impactos ecosistémicos. Para lo cual se abordó el desvío de ríos y quebradas, contaminación hidrológica y atmosférica, afectación de acuíferos, pérdida de cobertura vegetal, desaparición de hábitats, desertización, pérdida de rondas, bosques riparios y afectación a la Reserva Forestal del Magdalena.
  3. Impactos socio-económicos. Entre los cuales se destacan la reubicación de las poblaciones Boquerón, Plan Bonito y El Hatillo, así como el cambio en las dinámicas poblacionales, la persistencia de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). De igual forma, la incidencia del Conflicto Armado en los procesos de despojo y victimización dentro del corredor minero del centro del Cesar.
  4. Impactos en la salud derivados de la contaminación de fuentes hídricas, la emisión de material particulado (oleadas de polvillo de carbón) y su relación con el aumento de las enfermedades respiratorias.

           

A manera de cierre, los asistentes al Conversatorio trazan algunas inquietudes que –de seguro– contribuirán a robustecer este caso en nuestra Plataforma Interactiva:
¿a qué costo el Gobierno protege la inversión extranjera? ¿Hay problemas de abastecimiento y pérdida del caudal natural de los ríos en las zonas de explotación e inmediaciones? ¿Cuáles son los conflictos entre palmeros, ganaderos y mineros por el acceso al agua? ¿Qué áreas protegidas se solapan con títulos mineros?
Éstos y otros interrogantes, allanan el camino para un intercambio de información y retroalimentación entre la Contraloría Delegada para el Medio Ambiente y el Observatorio de Conflictos Ambientales, en el abordaje de temas de mutuo interés. Para conocer más detalles del conflicto en torno a la explotación de Carbón en el Centro del Cesar, te invitamos a visitar el siguiente link: https://conflictos-ambientales.net/oca_bd/env_problems/view/4


______________

[1]  Se mencionó la metodología y la importancia de las fuentes secundarias, mostrando –además– los componentes de la Plataforma como lo es la identificación de actores, la línea de tiempo, la evolución del conflicto y la espacialización del mismo. A partir de los mismos, se construyen análisis de actores acciones y de los diferentes impactos como los ecosistémicos, los socioeconómicos y cuando la información lo permite, los impactos en salud​

 



1°ENCUENTRO DE MUJERES DEFENSORAS DEL TERRITORIO

El pasado 12 de agosto, por invitación de la Fundación Comunidades Unidas de Colombia (COUNCO) y la Asociación para la Defensa de los DDHH y la Erradicación de la Violencia de Género (AUCAFURA), asistimos al 1°Encuentro de Mujeres Defensoras del Territorio en la ciudad de Duitama (Boyacá), donde se buscó tomar posición frente a la defensa del Territorio, desde un enfoque de género.

A partir de las vivencias por las que han atravesado las mujeres en contextos caracterizados por la vulneración de sus derechos, se enfilaron esfuerzos en procura de sentar las bases para la conformación de procesos organizativos en los que, aparte de resignificar su rol en la sociedad, les permita recuperar conexiones con el Territorio que también ha sido objeto de múltiples violencias. !er Encuentro de Mujeres defensoras del territorio

Los procesos organizativos son claves al momento de sumar esfuerzos que apunten a articular lo que antes se mostraba disperso y que, por esta misma desconexión, vieron obstaculizados sus intentos por dar mayor alcance a las alternativas que han venido construyéndose frente al modelo predominante. En otras palabras, las luchas aisladas no han permitido dar un mayor eco a los procesos de resistencia que –desde la cotidianidad– buscan abrir caminos para corregir el rumbo; tanto en las relaciones de las mujeres con el resto de la sociedad y entre sí, como de éstas con la naturaleza.

Este Encuentro sirvió de referente para la comprensión de la complejidad que subyace a los conflictos ambientales, bajo el entendido que los procesos de resistencia frente a obras, proyectos o actividades impactantes para el entorno, son apenas un síntoma detrás del cual se esconden las tensiones que induce el modelo económico y patriarcal frente al relacionamiento con la naturaleza, socialmente asumida como sujeto pasivo.

La ausencia de voz y la subsecuente instrumentalización que trae consigo, ha sido un elemento en común que la naturaleza comparte con las mujeres, siendo un punto de partida prometedor, a través del cual pueden trazarse líneas para una agenda en común que posibilite –por un lado– escalar las reivindicaciones de género y del entorno natural, con miras a visibilizarlas y sacarlas del ámbito interno/local; para, por otro lado, viabilizar la puesta en marcha de aquellas iniciativas que se contraponen a todo aquello en lo que fundamenta la mencionada invisbilización. No desde una postura reactiva, sino desde una propositiva que supere las coyunturas y de aliento a procesos de mayor calado; abriendo otras instancias de discusión para la transformación –desde lo micro– de las grandes estructuras sobre las cuales se explica el statu quo.

Cómo no extraer enseñanzas de los procesos de resistencia que ha liderado María Elena para la defensa de su Territorio, cuando la institucionalidad promueve la consolidación del sector de hidrocarburos en lugares donde la mayor parte de sus habitantes se preciaban de sus aguas y de la abundancia que emanaba de sus tierras, como Acacías (Meta) Cómo no esperanzarse con los relatos de Doña Lidia, quien se ha constitutido en guardiana de semillas, logrando autosuficiencia alimentaria en una vereda de Santa Rosa de Viterbo que hoy por hoy, ve amenazada su existencia por la extracción de materiales para la construcción.

!er Encuentro de Mujeres defensoras del territorio

Estos y otros relatos de vida de mujeres boyacenses, cuya convicción sobre sus capacidades para organizarse en pro de la protección de un patrimonio intergeneracional, constituyen un aliciente para nuestro quehacer como investigadores del Observatorio de Conflictos Ambientales, en la búsqueda de llenar de contenido el lema que orienta nuestro accionar: “Investigación para la defensa de los Territorios”, dado el contexto nacional que reclama –como imperativo ético– la toma de posición frente a las realidades, siempre susceptibles frente al cambio.

Tenemos certeza de encontrarnos una vez más en el ‘¡Carnaval por el agua y la vida!’ que, desde Cometa hasta Arcabuco (Boyacá), proyecta realizarse el próximo 3 de septiembre; para seguir caminando la senda que decididamente han abierto las mujeres de Boyacá, en defensa de sus Territorios de cara al frenesí minero-energético impuesto desde el nivel nacional de Gobierno.



 

CONMEMORACIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

El pasado 9 de agosto de 2017 estuvimos participando de un conversatorio organizado por la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), en el que se exploró el avance en la satisfacción de los derechos de los pueblos indígenas en Colombia, la construcción de paz y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y se conmemoró el día de los pueblos indígenas en el mundo. A este diálogo concurrieron representantes de diferentes instancias de la Organización de Naciones Unidas, y se hicieron presentes también miembros de la ACNUR, la OIM, la Comisión de Garantías del Acuerdo de Paz y Consejeros de la Comisión de la ONIC de Derechos Humanos y paz.

El espacio, que fue instalado a las 8:30 a.m. y culminó hacia el mediodía, inició con el contexto de la Declaración de las Naciones Unidas de los Derechos de los Pueblos Indígenas. Este documento fue proferido por la Asamblea General de la entidad y el próximo 13 de septiembre cumplirá 10 años. Como dato curioso se señaló la posición de abstención de la delegación colombiana cuando se llevaron a cabo las votaciones en 2007, ya que el nuestro fue el único país de América Latina que solicitó la inclusión de modificaciones en aspectos como la consulta previa para la realización de proyectos en territorios indígenas, reivindicó la propiedad de la nación del subsuelo y expresó la contradicción que esto suponía con la existencia de resguardos indígenas. Por último, manifestó que con esta declaración se ponía en entredicho el ingreso militar a zonas de resguardo u otros territorios habitados por los pobladores originarios.

Conviene subrayar que uno de los aspectos en los que coincidieron los panelistas fue en el hecho de señalar el enorme rezago en el país en materia de satisfacción de los derechos de los pueblos indígenas. Esta situación que históricamente se ha visto recrudecida por cuenta del conflicto armado interno, hoy posibilita constatar que, de manera simultánea al avance en la materialización del proceso de paz con las FARC – EP, perviven amenazas en los territorios indígenas por cuenta del ELN y del nuevo paramilitarismo lo que perpetúa el flagelo y las consecuencias de la violencia en numerosas zonas de Colombia.

Dado lo anterior, los invitados señalaron la enorme necesidad de que el Estado colombiano brinde seguridad en los territorios y a los líderes indígenas. Lo anterior avanzando en el diálogo con el Ejército de Liberación Nacional y a través de la comprensión de que la paz no solo es el silencio de los fusiles, sino que lo son también las garantías de bienestar y buen vivir para todos los habitantes del territorio nacional.

Por su parte, el representante del PNUD hizo un llamado a reconocer el protagonismo de los pueblos indígenas en la materialización de un desarrollo en armonía con la naturaleza no humana. Resaltó cómo a través del diálogo, la Organización de Naciones Unidas había aprendido de la cosmovisión indígena y esto se había materializado en la proyección de la Agenda 2030, en los 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible y en algunos de los programas que apoya la entidad para la protección de la biodiversidad y los bosques en el Colombia.

Una vez culminó la participación de los expositores, la Asesora de Comunicaciones de la ONIC socializó la apuesta de esta organización con el Navegador Indígena, herramienta que posibilitará llevar a cabo un monitoreo del cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas. Aunque en la actualidad es una página en construcción, se espera que a futuro se constituya en un Observatorio que posibilite conocer la situación de los indígenas y de sus territorios en Colombia y de la misma forma, en un insumo para la toma de decisiones. Para ello se espera, la cooperación decidida de todos los sectores de la sociedad colombiana, incluida la academia.

Finalmente, Luis Fernando Arias Arias, Consejero Mayor de la ONIC, invitó a que los organismos internacionales y los ciudadanos colombianos respalden los procesos de paz con las insurgencias, realicen junto a los pueblos indígenas veeduría del cumplimiento del capítulo étnico del Acuerdo de la Habana y acompañen la movilización social prevista en la Minga Social y Popular a llevarse a cabo en octubre. Los indígenas quieren exhortar al país a acompañar la paz desde las calles, el campo, los resguardos.